jueves, 9 de junio de 2011

Es extraño, pero es lo que siento.

Me paso el día deseandote, cada minuto , cada segundo del día. Me es imposible sacarte de la cabeza un misero segundo; y ahora reconozco que realmente estoy enamorada , porque cuando se está enamorado no piensas en el, no te acuerdas de el. Porque cuando se está enamorado recordar no significa lo mismo, cuando estas enamorado no piensas, deseas. Desearías que viera lo que tu ves, que riera viéndote reír, te gustaría gritar y que te oyera. O que el no te oyera, que te oyera el resto del mundo, que todos oyeran que cuando la miras sin que se de cuenta algo tiembla dentro tuyo. Y es entonces cuando hablas de el, hablas siempre que puedes de el, porque cuando hablas de ella parece que te estés comiendo un helado de fresa, y sonríes, y te gustaría verla y sonreírle, y apuntas en tu mente todo lo que quieres decirle, todo lo que te sucede a lo largo del día, porque todo lo has hecho para el, y notas como tu pecho se hincha, justo como cuando el te abraza.
Y entonces notas en tu piel su piel, acaricias la piel más suave del mundo, suave y tersa, y sabes que está lejos, pero tus dedos la siguen notando, recuerdos de ayer. Y te gustaría que no existieran las distancias, y que lejos y cerca significaran lo mismo. Te gustaría tenerle al lado cuando comes, cuando estudias o cuando duermes, necesitas tenerle al lado cuando ríes, y necesitas tenerle al lado cuando lloras.
Sabes que el está contigo vayas donde vayas, y desearías poder volar, volar entre las casas, por encima de los coches, para ir hasta donde está el y decirle al oído, “yo también voy a donde tu vayas”.

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