Ya no era una niña, se habia hecho mayor. Añoraba que su únicas preocupaciones fueran si su muñeca preferida estaba bien peinada y si iban a empezar sus dibujos favoritos. Echaba de menos hacer castillos en la arena de la playa y correr hacia las olas para saltarlas y salpicarse con el agua salada del mar.
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