Siempre me dijeron que existía, que había castillos, princesas, que yo sería una de ellas, tantas veces jugue con esa corona en mi cabeza, imaginando que mi cuarto era el castillo, que el principe era ese peluche conforma de rana, pero ahora me doy cuenta, de que no es que no exista, es algo que nos venden y la realidad es muy fierente, aunque, nadie dice que sea peor, la realidad suele ser un ¿principe? no, un chico guapisimo, que se aleja mucho de el prototipo de principe con capa y corona, acercandose más a unos pantalones caidos, y una sudadera, y tu, una ¿princesa? no, una chica boba, enamorada, que se tiraria de un precipicio si te prometiesen que el te iba a recoger abajo, y¿ vuestro futuro? Si es que lo teneis, no será un inmenso castillo, como mucho, un piso en las afueras, con una hipoteca de por vida.
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