No me mires como antes, no hables en plural, la retórica es tu arma más letal. Voy a pedirte que no vuelvas más, siento que me dueles todavía aquí, adentro.
Espero que no esperes que te espere,la paciencia se me ha ido hasta los pies. Voy deshojando margaritas y mirando sin mirar, para ver si así te irritas y te vas.

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