domingo, 9 de enero de 2011

Otra lágrima.

Hoy.
Justo hoy me di cuenta de que ya nada es igual.
Te olvidé.
Me siento libre. Agusto. Feliz y contenta de vivir como vivo, sin ti.
Me alegro de ser como soy, de haber sido fuerte y haber tenido esperanza para seguir adelante... Pero me vuelvo a derrumbar a momentos.
Y vuelve a ocurrir...

Una lágrima.
Y otra.
Y otra.
Y otras dos...
Vuelvo a pronunciar tu nombre con mis labios.
Vuelvo a caer en un vacío inmenso, del que pensaba que ya había salido.
Vuelvo a pensar en ti.
Vuelvo a darme cuenta, de que aún
 te quiero.
Y lo peor de todo, es que sigo pensando que te olvidé...

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